Cambios para una vida más sostenible

Uno de mis propósitos para el 2020 es vivir de forma más sostenible y respetuosa con el planeta, así que desde hace un tiempo he ido haciendo cambios de hábitos para conseguirlo!

Aun me queda mucho por hacer, pero en este vídeo os explico los que ya he hecho!

Tu también has hecho cambios en tu estilo de vida? Si es así, cuenta en los comentarios tus acciones para vivir de forma más sostenible y respetuosa con el planeta ^^

Espero que te haya gustado el vídeo!

Un besazo enorme!

Galletas de garbanzo y chocolate

Hoy comparto esta receta vegana y sin gluten de galletas de garbanzo que te va a enamorar, prometido. Son muy fáciles de hacer, con pocos ingredientes y las tienes listas en una hora.

Ingredientes

  • 260g de garbanzos cocidos
  • 65g de crema de cacahuete 100% (sin azúcares)
  • 5-6 dátiles (un poco al gusto, si no tenéis podéis usar plátano maduro o otro endulzante)
  • Virutas de chocolate negro (85% mínimo)
  • Canela en polvo (opcional)

Preparación

  1. Hay que machacar los garbanzos con un tenedor, así de paso se hace brazo. Si tienes un procesador de alimentos mejor que el mío (se me atasca si no hay bastante líquido), si lo tienes pues de puta madre, el trabajo será menos duro y más rápido.
  2. A parte trituramos los dátiles con un poquito de agua, la justa para que no se me atasque la batidora de vaso, sigo diciendo que si la tuya es más pro que la mía pues mejor.
  3. Ahora toca mezclar los garbanzos machacados con los dátiles triturados, la crema de cacahuete y la canela. Yo he seguido con el tenedor un rato y después he pasado a las manos, puedes hacerlo con tu procesador de alimentos en caso que tengas y te cansarás menos.
  4. Una vez todo bien amasado toca mezclar las virutas de chocolate, sirve cortar a trocitos chocolate negro que ya tengas.
  5. Lo siguiente es hacer bolitas, todas del mismo tamaño para que quede más bonito, y las aplanamos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. No se espachurran, así que si dejas poco espacio entre ellas no pasa nada.
  6. Las galletas ya pueden ir al horno durante 20-35 minutos a 180 grados! Importante que mientras hacías los pasos anteriores hayas puesto a calentar el horno, sino te tocará esperar un poco.
  7. Cuando estén, sacas las galletas y espera a que enfríen, la ansia viva para otro momento.
  8. Una vez frías ya las puedes saborear.

Como ves es muy fácil y rápida de hacer! Si haces las galletas me encantará saber cómo te han quedado y si te han gustado, así que avísame para que lo sepa ^^

Estas galletas a parte de estar deliciosas son saludables al estar hechas con productos naturales. Son aptas para personas veganas y celíacas, no llevan nada de origen animal ni ningún tipo de harina.

Espero que te haya gustado la receta. Hasta la próxima!

Un besazo enorme!!

Fuentes de proteína vegetal

Antes de empezar con una dieta vegana una pregunta muy frecuente es “¿y la proteína?”, no consumir suficiente proteína era una de mis preocupaciones antes de dar el paso, y es que la desinformación que hay a nivel nutricional es muy grande.

¿Qué es la proteína y por qué es tan importante?

La proteína está compuesta por aminoácidos, para que nuestro el cuerpo funcione bien necesita 21 aminoácidos de los cuales 9 no los puede sintetizar por sí solo y necesitamos aportarlos con la alimentación. 

Las células de nuestro organismo utilizan los aminoácidos para construir las proteínas y de así formar tejidos, enzimas, hormonas, anticuerpos y algunos neurotransmisores. En resumen: sin estos aminoácidos estamos jodidos.

¡No nos alarmemos! Los alimentos de origen vegetal contienen aminoácidos, así que si nuestra alimentación diaria contiene cierta variedad de alimentos vegetales seguramente estaremos obteniendo suficiente cantidad de proteína.

¿Cuáles son las fuentes de proteína vegetal?

Para obtener proteína tenemos una gran variedad de alimentos de origen vegetal:

Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, judías, guisantes y soja…

Cereales y pseudocereales: avena, centeno, trigo, quinoa, mijo, amaranto, alforfón…

Frutos secos: nueces, almendras, anacardos, cacahuetes, pistachos…

Semillas: calabaza, girasol, cáñamo, sésamo, chía…

Derivados de la soja: tofu, tempeh, soja texturizada, yogur de soja y bebida de soja.

Vegetales: verduras hoja verde, brócoli, aguacate, setas…

Otros: seitán, levadura nutricional…

La clave para que nuestro cuerpo obtenga todos los aminoácidos que necesita es ingerir una variedad equilibrada de todos estos alimentos. Además todos estos alimentos aportan otras vitaminas y nutrientes que el cuerpo necesita para estar sano.

Mi consejo

Si estás pensando en empezar con una dieta vegana o vegetariana, mi consejo es que vayas a ver a una nutricionista para que te pueda orientar bien y darte pautas para mantener una dieta equilibrada. Además, será importante de que te hagas analíticas periódicas para asegurarte de que no haya ninguna carencia nutricional.

Ser vegana es un sacrificio?

Cuando tomé la decisión de ser vegana gente de mi entorno se sorprendió, muchos pensaron que no¡ duraría mucho tiempo. La pregunta que más me hacían era: “¿Qué vas a comer?” Mi respuesta era siempre la misma: “de todo, como siempre, menos si es de origen animal”. Imagino que su duda venía por el hecho de que soy celíaca, sino no lo entiendo.

A los meses la gente se empezó a sorprender más porqué seguía manteniendo mi decisión. Celíaca y vegana, para ellos me lo estaba poniendo difícil en esta vida para comer. Alimentarme de verduras, hortalizas, frutas, frutos secos, legumbres y cereales (sin gluten, por supuesto) es vivir en nivel difícil, toda una odisea gastronómica (notase la ironía).

Ahora creen que tengo una gran fuerza de voluntad, ¡el sacrificio que he hecho dejando de consumir cualquier tipo de producto de origen animal se ve que ha sido enorme! La verdad es que me costó poco, la transición fue muy fácil. No negaré que el primer mes con el aumento de fibra mi aparato digestivo tuvo que adaptarse, pero os aseguro que ahora todo funciona perfectamente.

La verdad es que desde la transición cada vez me siento mejor tanto física como mentalmente. Estoy comiendo mucho más sano y he aprendido a hacerlo de una forma equilibrada, más consciente. El hecho de no contribuir en el sufrimiento y muerte de animales me hace sentir bien conmigo misma, además estoy reduciendo la huella de carbono ya que mi alimentación es más sostenible con el planeta.

Además estoy comiendo más variedad de legumbres y verduras que antes, estoy probando nuevas formas de cocinarlas, probando y creando nuevas recetas, adaptando otras, siendo más creativa y disfrutando nuevos sabores.

Entonces, cunado se me dice que estoy haciendo un sacrificio enorme y estoy viendo que el peso de todo lo positivo que saco de este estilo de vida es mucho más enorme, de verdad que no veo el sacrificio.